El cáncer silencioso de nuestro tiempo
Hay un cáncer silencioso que hoy está consumiendo a la humanidad y casi nadie lo señala con la seriedad que merece.
No es una enfermedad del cuerpo.
Es una enfermedad de la conciencia.
Se llama procrastinación.
La procrastinación no siempre se ve como pereza.
A veces se disfraza de “estoy ocupado”,
de “mañana lo hago”,
de “cuando tenga más tiempo”,
de “luego lo hablo”,
de “después lo intento”.
Y ahí está el verdadero engaño: creer que siempre habrá un después.
La ilusión más peligrosa: pensar que tenemos tiempo
Vivimos como si la vida nos debiera segundas oportunidades ilimitadas.
Como si el mañana estuviera garantizado.
Como si las personas que amamos fueran permanentes.
Como si las conversaciones importantes pudieran esperar.
Pero la vida no funciona así.
El tiempo no avisa.
Las oportunidades no siempre regresan.
Y muchas veces, cuando queremos actuar… ya es tarde.
Una historia personal que me marcó para siempre
En noviembre de 2022, mi cuñada Alejandra Ortiz estaba cumpliendo años.
Era una mujer joven, en la mitad de sus 30s, llena de vida.
Ese día yo sí recordé su cumpleaños.
Pensé en ella varias veces.
Pensé en escribirle.
Pensé en llamarla.
Pero me dejé llevar por el ritmo del día, por las ocupaciones, por el “ahorita le escribo”.
Y no lo hice.
Días después, de una manera muy sutil y amorosa, Alejandra me recordó que no la había felicitado.
Ese día sentí el golpe de la conciencia.
Le pedí perdón.
Y le prometí algo que hoy me estremece escribir:
“El próximo año voy a ser el primero en felicitarte.”
Esa promesa nunca se pudo cumplir.
En marzo de 2023 le descubrieron Lupus.
Y el 30 de abril de 2023, Alejandra falleció.
No hubo siguiente cumpleaños.
No hubo segunda oportunidad.
No hubo “el año que viene”.

Lo que la procrastinación realmente nos roba
Desde ese día entendí algo con una claridad brutal:
La procrastinación no solo posterga tareas.
Posterga vida.
Posterga abrazos.
Posterga palabras que sanan.
Posterga perdones que liberan.
Posterga “te amo” que nunca se dicen.
Posterga decisiones que podrían cambiar destinos.
Y cuando la vida cierra una puerta, ya no importa cuántas ganas tengas de tocarla.
El hoy es lo único real
El pasado ya no existe.
El futuro no está garantizado.
El único lugar donde la vida ocurre es aquí y ahora.
Si hoy pensaste en alguien, no esperes. Escríbele.
Si hoy sentiste pedir perdón, no lo postergues. Hazlo.
Si hoy sabes que debes tomar una decisión, no la empujes. Decide.
Si hoy quieres cambiar algo en tu vida, no lo planees eternamente. Actúa.
La acción en el presente es una forma de amor.
La procrastinación es una forma silenciosa de abandono.
Hoy te dejo dos caminos (y ambos son para actuar)
1) Recurso recomendado (para aplicar desde ya):
Esta semana te recomiendo ver mi último episodio del podcast:
“La Fórmula de la Felicidad”
Ahí hago un resumen práctico de las PERAS y cómo aplicar cada una en tu vida para crear más paz mental, mejores relaciones, mayor salud y estabilidad emocional.
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2) Si quieres ir más profundo conmigo este año:
He abierto la posibilidad de que algunas personas sean parte de la Maestría de Prosperidad, una mentoría en vivo durante todo el año, diseñada para quienes quieren dejar de “intentar” y empezar a construir resultados reales en su vida: mentalidad, hábitos, decisiones, prosperidad interior y prosperidad material.
No es para curiosos.
Es para quienes están listos para sostener un proceso… y convertirse en su mejor versión con un sistema y acompañamiento.
Si te interesa recibir información y ver si es para ti, responde este correo con la palabra: MAESTRÍA
y mi equipo (o yo) te contactaremos con los detalles.
Con profunda conciencia,
Alex Quintero
Riqueza con Alma
Riqueza con Alma es una lectura corta (5 minutos) con ideas, herramientas y retos prácticos para crear prosperidad total—espiritual, mental y financiera—y construir una vida de legado.
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